Sorprendentemente, la mayor mortalidad no se produjo en las caídas desde los 7 pisos. La explicación a esta paradoja la da "New Scientist"
“Un gato en aceleración tiende a ponerse rígido, lo que reduce su capacidad para absorber el impacto. Sin embargo, una vez alcanzada la velocidad terminal (100 km/h, la mitad que una persona) ya no hay ninguna fuerza neta que actúe sobre el gato y por tanto se relajará, con lo que aumentará su flexibilidad y el área de la sección transversal sobre la que el impacto se difunde una vez que el gato alcanza el suelo”.














